Era una semana como cualquier otra. Mi primer y único hijo en ese momento, Aslan John, practicaba el conteo clásico del uno al diez. Ese conteo que como padres nos esmeramos tanto en que aprendan lo antes posible para sentirnos que tenemos otro Einstein en formación. Para mi pequeño "león" era un logro haber alcanzado usar todos los dedos de su mano y poder contar hasta el número más alto que el mundo haya conocido. ¡El 10!

Una noche durante el protocolo de acostada, ya saben la lavada de boca, la arropada, la historia, la oración, y el recital de las múltiples peticiones, "¡tengo sed!", "¡duerme conmigo!", "¡no cierres la puerta!", entre otra docena de frases para no dormir, le dije a mi hijo que lo amaba. Se me ocurrió preguntarle que si él me amaba también. Para mi felicidad contestó que sí, pero para complicarle el asunto le pregunté: ¿cuánto? Sin pensarlo mucho me contestó usando sus dos manos abiertas: "¡diez!" Su respuesta fue una de las cosas más bellas que haya escuchado en mi vida. Mi hijo me estaba diciendo que me amaba con toda su alma. Para él, el 10 representaba lo máximo, la medida más alta en su escala numérica. 

Su respuesta me hizo reflexionar en cuanto amaba yo a mi Padre celestial. En cómo se sentía Dios cuando sus hijos le aman 10. No tengo duda que Dios nos amó aún antes de que existiéramos con todo lo que tenía. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Juan 3:16 RV El creador del universo dio a su Hijo, el Hijo dejó todo para sufrir una muerte horrible, el Espíritu gime por nosotros, nos guía y consuela. ¿Cómo correspondo yo al amor de aquél en quien he creído?

Jesús dijo: "El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él." Juan 14:21 RV Yo quiero amar a Jesús con toda mi alma, mi mente y mis fuerzas. ¡Yo quiero amarlo 10! Porque le amo, quiero tener sus mandamientos en mi corazón y ponerlos en práctica. Demás está decir que me quedo corto a diario. Lucho contra mi propia carne y contra muchas otras que no son "ni carne ni sangre" pero sé que Dios ha hecho provisión para que no seamos esclavos del pecado. "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo." 1 Juan 2:1

En mi deseo amar a Jesús 10, y enseñar e inspirar a mis hijos a hacer lo mismo, miro a la ley de Dios, revelada en los 10 mandamientos como el estándar de lo que es amar a Dios y al prójimo, y también como la evidencia de nuestra necesidad de Jesús, nuestro salvador y redentor. De ahí surge la frase y canción Jesús Te Amo 10. También es el título de mi nueva producción, la cual te invito a escuchar convencido que será de bendición para ti y tu familia.

 

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